La Instrumentalización de la Niñez y la Invisibilización del Cerco Económico
Respecto
al reportaje reciente del diario Extra de Costa Rica titulado: Los niños
venezolanos que crecen en las calles de Costa Rica ° me permito agregar
algunos puntos que darán a entender y considerar las causas estructurales de
tan lamentable hecho. Resulta fundamental analizar los siguientes aspectos que
no se pueden omitir:
1.El
Origen: Medidas Coercitivas Unilaterales (Sanciones).
No se
puede hablar de migración sin mencionar que desde 2016, Venezuela ha sido
objeto de un asedio económico sin precedentes. Estas Medidas Coercitivas
Unilaterales son un bloqueo criminal que ha asfixiado el ingreso nacional,
impidiendo la adquisición de alimentos y medicinas, impactando directamente la
estabilidad de los hogares venezolanos. La migración es, en gran medida, un
desplazamiento económico forzado por este cerco.
A esto se
suma la perversidad de sectores de oposición deshumanizados y fascistas que
consta de provocar salidas forzadas lo que Venezuela se ha permitido
formalmente denunciar ante la ONU que la migración ha sido utilizada como un
arma política. Se ha señalado a sectores de la oposición extremista de promover
y alentar salidas desesperadas y peligrosas, utilizando la angustia de las
familias para alimentar la narrativa de "Estado fallido" mientras que
solicitan incrementar más bloqueos económicos.
2. El Plan
Vuelta a la Patria y la Respuesta del Estado.
Desde 2018
se activó el Plan Vuelta a la Patria, un programa único en la región que ha
facilitado el retorno voluntario de miles de ciudadanos venezolanos, incluso
desde Costa Rica el cual no culmino por el cierre de la sede diplomática en el
2019. Venezuela, bajo su Constitución y la LOPNNA (Ley Orgánica para la
Protección de Niños, Niñas y Adolescentes), establece la responsabilidad
indeclinable del Estado sobre sus menores, un deber que se intenta cumplir a
pesar del robo de activos en el extranjero que deberían financiar estos
programas. Venezuela no escatima esfuerzos para repatriar menores de edad que
han sido injustamente separados de sus padres en retenes de Estados Unidos por
ejemplo.
3. Es
alarmante la doble moral institucional en Costa Rica. Por un lado, se
criminaliza la presencia de menores en las calles, pero por otro, existe una
notable falta de intervención del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) para
ofrecer soluciones reales de albergue y protección integral. Las barreras para
que los padres migrantes obtengan permisos de trabajo legales condenan a las
familias a la informalidad y a la mendicidad, empujando a los menores a
situaciones de vulnerabilidad.
4. Resulta
indignante el desplazamiento de familias venezolanas (y de otras
nacionalidades) de albergues para priorizar a grupos enviados o gestionados
bajo los intereses de Estados Unidos, evidenciando que la "ayuda
humanitaria" está supeditada a la agenda de Washington y no a la necesidad
del menor.
5. El
desconocimiento institucional promovido por la oposición ultra derechista y
secundado por gobiernos como el costarricense ha provocado que miles de niños
venezolanos queden en situación de indefensión legal. Al no haber Misión diplomática presente, se
suprime la protección consular esencial, convirtiendo la falta de documentación
en un crimen de identidad contra la infancia venezolana en el exterior.
No Basta
con utilizar a la niñez venezolana como moción mediática la solución es el
restablecimiento pleno de las relaciones consulares, el respeto al Convenio de
Viena y el cese de las medidas coercitivas que originaron en gran parte este
desplazamiento. La protección de nuestros menores es un deber constitucional
que la República Bolivariana de Venezuela reclama ejercer, pero que el fascismo
y sus aliados internacionales mantienen secuestrado. Los derechos humanos no
pueden ser un arma de guerra política.

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