Los Estados Unidos de Norteamérica (EE. UU.) en los últimos seis meses ha presentado dos documentos, la Estrategia de Seguridad Nacional1 (NSS, por sus siglas en inglés) y la Estrategia de Defensa Nacional2 (NDS, por sus siglas en inglés), que forman parte de sus llamadas doctrinas de seguridad, las cuales a pesar de su poco tiempo de emitidas, han tenido, y probablemente tendrán aún más, graves consecuencias para la soberanía, la paz y la tranquilidad de América Latina, el Caribe y el mundo. Los lineamientos propuestos en estos documentos claramente se alejan de la Carta Fundacional de las Naciones Unidas (NN. UU.) y del resto del llamado derecho internacional, del multilateralismo así como de su iniciativa de “un mundo basado en reglas”, en el cual el imperialismo establecía normas a su antojo y según sus necesidades del momento y las violaba u obligaba a acatarlas tratando de expandir, o al menos de mantener, su hegemonía a nivel planetario. Con estas últ...