Doctrinas Perversas
Los Estados Unidos de Norteamérica (EE. UU.) en los últimos
seis meses ha presentado dos documentos, la Estrategia de Seguridad Nacional1
(NSS, por sus siglas en inglés) y la Estrategia de Defensa Nacional2 (NDS, por
sus siglas en inglés), que forman parte de sus llamadas doctrinas de seguridad,
las cuales a pesar de su poco tiempo de emitidas, han tenido, y probablemente
tendrán aún más, graves consecuencias para la soberanía, la paz y la
tranquilidad de América Latina, el Caribe y el mundo.
Los lineamientos propuestos en estos documentos claramente se
alejan de la Carta Fundacional de las Naciones Unidas (NN. UU.) y del resto del
llamado derecho internacional, del multilateralismo así como de su iniciativa
de “un mundo basado en reglas”, en el cual el imperialismo establecía normas a
su antojo y según sus necesidades del momento y las violaba u obligaba a
acatarlas tratando de expandir, o al menos de mantener, su hegemonía a nivel
planetario.
Con estas últimas líneas rectoras se quita EE. UU. la careta
y asume que su supremacía se debe imponer forzosamente, a través de una nueva
“doctrina” definida como “la paz por la fuerza”, que implica una nueva
colonización del Sur Global.
La agresión militar de los EE. UU., no autorizada por el
Consejo de Seguridad de las NN. UU., en contra de la República Bolivariana de
Venezuela el 3 de enero de 2026 fue, por ende, una acción ilegal, que violó la
Carta de las NN. UU. Los caídos en combate, venezolanos y cubanos que protegían
al presidente Maduro y su familia, así como aquellos que fueron asesinados en
otros espacios militares o civiles y el mismo secuestro de presidente Maduro y
su esposa, diputada Cilia Flores, son crímenes de guerra y, más temprano que
tarde, el presidente de EE. UU., su secretario de guerra y los oficiales a
cargo de la operación deberán ser juzgados por sus actos.
De igual manera, las ejecuciones extrajudiciales y, por lo
tanto ilegales, realizadas por fuerzas militares estadounidenses, así como sus
actos de piratería efectuados en el Caribe, el Atlántico y el Mar Indico son
crímenes que también deberán ser juzgados.
Las amenazas a Groenlandia, Canadá, Cuba, México, Nicaragua,
Colombia y Panamá violan de nuevo y flagrantemente la Carta de las NN. UU., la
cual prohíbe las amenazas y el uso de la fuerza militar explícitamente.
El apoyo desvergonzado y la participación de EE. UU. en el
genocidio sionista en Palestina y las agresiones contra Libano e Irán,
asesinando líderes espirituales y niñas y niños sin contemplación, así como el
apoyo al régimen nazi y corrupto de Ucrania y la venta de armas y el estímulo a
Taiwan para continuar con su actitud arrogante y secesionista son muestra
inequívoca de que un grave peligro está embistiendo a la humanidad entera.
Los ejemplos esbozados tienen buena parte de su basamento en
los mencionados documentos doctrinarios que pretenden demostrar en la práctica
cómo dominan su “patio trasero” y cómo tienen el poder para amedrentar al resto
del mundo.
Es lamentable que funcionarios de entes multilaterales, que
deben hacer prevalecer el derecho internacional, estén al servicio de este
perverso sistema. Algunos son chantajeados por sus bajezas personales, otros
son serviles por convicción (supremacistas, fascistas o racistas) y un gran
grupo son comprados con el sucio dinero del imperialismo y del sionismo. Estos
sujetos logran que los organismos que dirigen persigan los fines y los
intereses de los EE. UU. y sus socios.
La Agencia Internacional de Energía Atómica, el Consejo de
Derechos Humanos de las NN. UU., el equipo del Secretario General de las NN.
UU., la Organización de Estados Americanos, la Cumbre de las Américas, el
Escudo de las Américas, la Cumbre de la Democracia, el Fondo Monetario
Internacional, el Banco Mundial, la Corte Penal Internacional, el Comité
Olímpico Internacional, la Federación Internacional de Fútbol Amateur y otros
entes multilaterales siguen claramente las directrices del Occidente Colectivo.
Además, en estos documentos se abrogan los estadounidenses el
derecho de imponerle a los países del continente americano con quien
relacionarse, a quien comprar y con que comprar; pretenden prohibir las
relaciones económicas con China, Rusia, Irán, República Popular Democrática de
Corea, Cuba. Es lamentable que hayan gobiernos que de manera grotesca y
apátrida se sumen de manera unilateral a las condiciones impuestas.
Es necesario y urgente que los pueblos que están por fuera de
ese nefasto clan, que suman al menos el 85 % de la población mundial y más del
75 % de los países pertenecientes a las NN. UU., se organicen y logren hacer
valer sus derechos en todos los entes multilaterales rescatándolos y
poniéndolos al servicio de toda la humanidad. Es importante que las grandes
mayorías vivan bien y solo lo lograrán luchando contra aquellos que
históricamente lo robaron, lo esclavizaron, lo han explotado y que pretenden con
sus perversas doctrinas continuar haciéndolo.
Con Bolívar terminamos diciendo: “[…] Por fortuna se ha visto
con frecuencia un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos”.
Artículo: Vladimir Castillo Soto
Enlace: Rebelión. org

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